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El alarde del moro se celebta el sábado a la tarde
de fiestas de Antzuola, durante el tercer fin de semana de
julio.
El
alarde:
Una de las libertades más significativas que tuvo el
País Vasco es la referida a su ordenamiento militar.
La formación del ejército vasco estaba fundamentada
en las milicias municipales: la organización municipal
preveía el cumplimiento del servicio de armas por todos
los ciudadanos en edades comprendidas, según la orden
foral, entre los 18 y 60 años, siendo los jefes los
alcaldes de las respectivas poblaciones. Es por ello que con
estas milicias se formaban compañias con la gente del
pueblo. Este reclutamiento obligaba a realizar el alarde anualmente,
es decir, se hacía necesario el recuento y adiestramiento
de los hombres en edad militar y la identificación
de su avituallamiento, en la plaza del pueblo. Pero una vez
que el País Vasco perdió las libertades forales
en 1876, nuestro ordenamiento militar se equiparó al
español, despareciendo por tanto la necesidad de “hacer
alarde”; y es entonces cuando solamente unas cuantas
poblaciones (Fuenterrabía, Irún, Tolosa, Elorrio,...
y Antzuola), perpetuarían hasta nuestros días
la costumbre ancestral de esta revista de armas, conmemorando
junto a ella alguna batalla significativa.
Valdejunquera:
En nuestro caso, lo que también se celebra en dicho
alarde es la batalla contra Abd al-Rahmán III en Valdejunquera,
valle que se situaría geográficamente entre
las poblaciones navarras de Salinas de Oro y Muez. Según
los cronistas, este hecho histórico aconteció
el 26 de julio del año 920 y, según cuenta la
tradición, en ella participó una compañia
de vecinos de Antzuola.
Dentro del alarde, entre otros detalles, hay varias cosas
que pueden llamar la atención: la música, la
bandera, el discurso interpretado por el caudillo y los versos
que se cantan junto con el discurso.
La partitura de la música
que se puede oir en la fiesta, no es del día de hoy.
Tampoco se le conoce con un mismo título. Pero lo que
sí es cierto es que dentro de la antología de
la música militar de España, es una de la piezas
más conocidas. Se la conoce como “Marcha de Fusileros
para Pífanos y Tambores de Espinos. Música de
Ordenanza de Carlos III”, del año 1761. Entre
nosotros también se la conoce como “Marcha de
los Infantes” o “Marcha de Fusileros”. No
obstante, aunque sea una hipótesis sin confirmar, esta
música podría ser la que acompañara antaño
a los alardes. Si esto se confirmara, Antzuola sería
el único pueblo en el que se ha conservado dicha música
para la revista de armas.
La
bandera:
El estandarte que aparece este día, es también
la bandera
de la villa. Esta bandera y la trazadura de los distintos
dibujos que en ella se puede admirar, son semejantes a algunos
de los cuarteles del escudo
de la villa que se trazaron en la Certificación
de Armas de 1745, aunque sus primeras reseñas
ya datan de cuando Antzuola consiguiera la Carta Puebla, es
decir, cuando consiguió el título de villa independiente
con respecto a Bergara en el año de 1629. La bandera
que desfila en estos momentos, es una copia de otra que se
hizo en 1863.
El
discurso:
Una vez que se hace revista de armas por toda la villa, la
segunda parte del alarde corresponde, entre otras cosas, al
discurso de caudillo. En este discurso, lo que se reseña
es la batalla de Valdejunquera y la participación en
ella de una compañía de anzuolanos. El texto
original, hoy retocado por los avatares del tiempo, ha sido
recogido en una proporción bastante grande, del texto
de la Certificación de Armas de 1745, aunque las primera
noticias datan del año 1629.
En la alocución del discurso
del caudillo del alarde, se puede oir un intermedio una serie
de versos cantados. Éstos son los que escribió
un bardo conocido universal, el urretxuano Jose Mari Iparragirre.
Se tiene noticia de que fueron escritos hacia el año
1878. Y no es una fecha cualquiera, pues para entonces, una
vez resuelta la Carlistada, Navarra pierde contacto con las
otras provincias vascas; y éstas últimas, perderán
los fueros el año 1876. Por ello el último verso
es uno de los más representativos; en él se reivindica
que siga el hermanamiento con Navarra: el “Laurak-bat”;
ya que al fín y al cabo, con la celebración de
la batallla de Valdejunqueera se intenta recordar la ayuda que
los vascos dieron a los navarros en la lucha contra los moros.
Una de las repercusiones de la pérdida de los Fueros
(año1876), fue que el año 1877 en las Provicias
Vascas se empezara a hacer el alistamiento de mozos de edad
militar como se hacía en toda la Peninsula; es decir,
el ordenamiento militar vasco- así como la funcionalidad
del alarde- era derogado. Es, pués, ante estos acontecimientos
cuando Iparragirre escribe a los anzuolanos. |